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miércoles, junio 06, 2007

Darwin y Yo


Al hilo del post anterior y pensando sobre todo esto de la evolución, finalmente me han surgido unas dudillas: a ver, si realmente Darwin tenía razón y todo ese rollo de la supervivencia del más apto y blablabla...¿por qué sigue habiendo muchos más tontos que inteligentes? ¿Qué pasa? ¿es que algún antepasado mío salvó la vida a un antepasado de...qué sé yo...el Cordobés, al liberar su cabeza de las fauces de un descomunal saurio prehistórico, incluso aunque él la hubiera introducido allí intencionadamente por eso del gustirrinín del riesgo y por contarle los dientes al animalico? Es decir, ¿continúan existiendo los imbéciles gracias a la compasión de los más avispados? (nota mental: eliminar los rasgos compasivos del ADN del homo superioris cuando domine el mundo).

¿O es que quizás, como sospecho, la inteligencia no es un rasgo definitivo para la aseguración de la supervivencia? ¿o a lo peor los que nos creemos inteligentes (comparados con según quién) en realidad somos los más torpes? ¿qué será será?

Y en próximas entregas abordaremos el apasionante tema de... SÍ, ME VA LA EUGENESIA.

sábado, junio 02, 2007

A dar testimonio de la Palabra...con tó la calóh (o ser Testigo de Jehová es un oficio muy sufrido)



¿La palabra de dios?...bueno, señora eso es un libro, y libros sagrados hay muchos, además. ¿No cree que si algún dios existiera y tuviera la más mínima intención de comunicarse con nosotros lo haría de otro modo? Porque un libro...en fin, no es muy comercial que se diga, ¡huy! y de tantas páginas encima...y teniendo en cuenta los porcentajes de gente que sabía leer cuando el texto fue redactado, y aún después durante centurias...y aún hoy, si yo le contara... Por otra parte, ¿no sabe usted que hubo concilios en los que los padres de la iglesia decidieron lo que era y lo que no era la palabra de dios? Vamos, que yo no me fío un pelo, porque incluso aunque en sus tiempos fuera de verdad la palabra de dios, ahora ya es los cotilleos de unos cuantos sacerdotes.

Que sí, que sí, que lo de los pobres y los mansos que heredarán la tierra está muy bien, ¿pero no cree usted que debería estar usted haciendo algo por ellos en lugar de estar de cháchara por esos mundos de dios? Si pa pobre y pa mansa ya estoy yo, y no quiero heredar ná, si yo con un puesto de trabajo me conformo.

¿Que si nunca me he planteado de dónde venimos y cómo se creó la vida y todas esas cuestiones existenciales? Pues mire, aunque usted me esté diciendo que dios padre misericordioso está detrás de todo esto, ojo, que no se lo niego, hay principios científicos asentados desde hace tiempo al respecto, y a estas alturas ponerse a discutir sobre el Big Bang o la teoría de la evolución de las especies de Darwin, como que da una pereza...

Ya le he dicho que tengo mis propias creencias al respecto. Que me muevo entre el agnosticismo y mi propia religión inventada que es mucho más divertida que la mayoría, que en parte bebe de, y simpatiza con las creencias animistas y paganas.

Y vaya, no es por aterrorizarla, pero después de años de reflexión he llegado a la conclusión de que si dios existe le traemos sin cuidado. O me va a decir que usted se preocupa mucho por los microorganismos que puedan pulular por sus excrementos. Que los ha creado usted, pues sí, ¿y?. No me diga que va a enviarles profetas y libros sagrados.

Lo anterior, señora, puede ser una comparación quizás un poco salvaje, bueno, no se crea... Pero es que si le hubiera dicho que la mente del hombre es demasiado limitada como para aprehender siquiera la idea de un ser todopoderoso cuya naturaleza en realidad desconocemos, ¿me hubiera entendido?
A usted quizás la aterrorice, a mí me deja mucho más tranquila. Una vez llegada a esta conclusión ya no hay que pensar más en el tema. Adios angustias existencialistas.

Esto es lo que yo pensaba mientras ella hablaba, pero ¿para qué contestar? Si además no se callaba un momento la jodía...