sábado, octubre 06, 2007

MOONLIGHT LOVER


Escucho Moonlight Serenade y el sueño de anoche me ataca de nuevo el sentimiento. Y es que la pasada noche volví a enamorarme en sueños ("a veces me enamoro en sueños", así comienza otro post que tengo en borrador y que nunca publiqué).
Mi estúpida conciencia, lastre absurdo, beligerante incluso allá en
Oniria, no me dejaba olvidar que tengo pareja, con lo cual yo me convertía en una mujer infiel. Lo cierto es que no importaba: la unión, finalmente, entre mi amante y yo era inevitable, era uno de esos hechos seguros tejidos en los traviesos tapices del Destino.

Mi amante tenía otras amantes a su vez, tampoco importaba, nadie más importaba cuando estábamos juntos. Había cierta tragedia en el hecho de no poder estar juntos "del todo" al tener yo pareja y no estar dispuesta a dejarla, y al seguir viéndose él con las otras mujeres a pesar de que ninguna lo llenaba como yo lo hacía. Seguramente esos factores contribuían también a hacer más ardiente nuestra historia, había furia entre nosotros, amor y furia...

Qué decir, he vivido una pasión de película, de leyenda, formada de varios encuentros locos, de toda una vida demencialmente VIVA, en apenas unos minutos o unas horas.


Otra vez sentí ese temblor íntimo, magmático en los besos, y he de decir que , oníricas o no, aquellas lenguas estaban muy vivas también...


Buenos días, amor mío, donde quiera que estés...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenos días a ti también

Walkirja dijo...

Siempre nos quedarán los sueños...