domingo, junio 29, 2008

Biografía Emocional Fragmentada

Así es: cierro los ojos y doy media vuelta para atrapar al sueño,
luego frunzo los labios para apresar la infancia.
Los niños proyectaban sus boquitas hacia adelante
cuando eran pequeños, como buscando la vida, más vida...
cuando yo les cantaba.
Cuando estaba un poco muerta y furiosa y no sabía quién era.
Una vez seduje a un muchacho permitiéndole verme dormir.
Tuvo que besarme, no tuvo otra opción,
la proyección de morritos es irresistible.
Después nunca más volvió a ser un muchacho,
nunca debí haber permitido que me acariciara.
Cómo saber que el tacto podría traer tanta tristeza,
tanta tristeza como para llenar todo el espacio
que podría ocupar otra mujer.

Así es: insólitamente triste también yo,
quién sabe por qué, acaso de nuevo no sé quien soy,
sencillamente.
La certeza de ayer hoy ya no vale
y el tiempo enajenado se empeña en existir a trompicones,
sin darme opción a digerirme a mí misma, mi soledad, mis amores, mi insensata existencia.
Hay un ilógico estatismo en tanta sensación de movimiento,
una impresión quizás de ciclos cósmicos repitiéndose.

A veces me pregunto si no estará haciendo de mí una ciega
esta capacidad de verlo TODO.

A ratos soy eufóricamente feliz
y mis endorfinas tararean canciones cursis.

2 comentarios:

sky-walkyria dijo...

hola casi tocaya
me gusto tu final,
con lo de la ceguera por deslumbre
y la superfelicidad
que rellena los espacios
que para otros parecen vacios

un gusto leerte

José Manuel Díez dijo...

"Canciones cursis"... lo apunto para un futuro no lejano... (ya te contaré). Verano movido también para ti, a juzgar por tus últimas actualizaciones. Bienvenida al club!! Besos