jueves, febrero 03, 2011

El triunfo del Memo (o el Incidente Vigalondo)





Que en esta sociedad nuestra educan a la mayoría para ser mediocre es un hecho. Pero eso no quiere decir que los que hemos sido educados (y nos seguimos educando a nosotros mismos) para superar la mediocridad, tengamos que soportar los embates de la marea de memos que arrecia. Quiero decir que no es labor de los más inteligentes, los más formados, los más sutiles, los más talentosos, los más críticos... pasarse la vida dando explicaciones sobre el sentido o la intención de cada palabra que sale de nuestras bocas.


Sencillamente, no podemos dotar a estas alturas a un espécimen simplón de todas las referencias (sean cuales sean), toda la cultura y las experiencias que hemos acumulado a lo largo de la vida, que conforman nuestro discurso y el modo en que entendemos el humor, y que al parecer son necesarias para entendernos.


 Me gustaría pensar que no es cuestión de inteligencia o sutileza, sino sencillamente de empatía. Pero, en cualquier caso, los cientos y miles de bobos que señalan con el dedo al que hace un chiste que consideran inapropiado, tampoco la poseen. ¿De verdad puede creer alguien que una broma sobre temas "delicados" pueda tener mala intención? ¿En qué sentido? ¿Cuál es el peligro? Es decir, ¿de verdad se puede pensar que realmente se está negando el Holocausto? Es cierto, cuando hacemos bromas sobre el Holocausto es porque nos gusta asesinar judíos ¿Saben? Vaya, yo al menos es lo que hago los fines de semana. Mucho más divertido que salir de bares, dónde va a parar. 


Así somos... unos psicópatas en blanco y negro, sin más dimensión humana que la que la literalidad de nuestras palabras sugiere. ¿Y cuál es su motivo para ofenderse? ¿Es judío? Ah, no, que no necesita más motivo que la justa ira del bobo, su afán solidario con el pueblo judío, justo ese que no sale a la luz en caso de necesidad real. Porque usted siempre se va a poner del lado de la víctima, claro. Bueno, pues el caso es que en el humor no hay víctimas. Lástima que tanta gente carezca de la sutileza necesaria para diferenciar entre burla y humor, porque yo no estoy dispuesta a enseñar algo tan básico a personas (supongo) adultas.


Y es que la sensibilidad del memo es casi una entidad aparte, como un repugnante apéndice del propio tonto, siempre alerta y a flor de piel, ciega y medio sorda pero presta a supurar al menor indicio de humor con el más mínimo atisbo de acidez o carencia de corrección política. El humor es salvaje, amigos, no se domestica. Sigan tratando de ponerle bridas y de ensillarlo, que él de nuevo los arrojará de su grupa arrancándoles una carcajada prehistórica en situaciones tan absurdas e inapropiadas como un funeral o la caída tremenda de un amigo tras un tropezón ridículo.


Vigalondo ha pedido perdón. Es asunto suyo, sólo faltaría ya que entremos a criticar también si tenía que pedir perdón o no. Yo no lo hubiera hecho. Estoy cansada ya de tanto estúpido y de tener que dar el brazo a torcer porque la mayoría de la gente parece tener el 99,99 % del cerebro atrofiado. No, señores, ante el tontete, nada de disculpas; contra el tontete, tolerancia cero. Que espabilen, joder. Que crezcan, que lean, que vean pelis, que ejerciten la neurona, que piensen. Que sean críticos consigo mismos.


Por cierto, ser  más inteligente,  más formado,  más sutil,  más talentoso, etc... No es una ardua tarea ni tiene ningún mérito. Las masas de memos lo ponen tremendamente fácil. No me creo mejor que la mayoría ni nada así (como algunos pensarán), creo que la mayoría que opina con tanta liviandad ("bueno, voy a insultar un poco a este señor sin informarme lo más mínimo sobre el tema ni pararme a reflexionar antes de hacer la comida"), es sencillamente peor que cualquier ser humano medio. Por otra parte, tampoco hacía falta ser un genio para captar la broma (el que nos parezca más o menos graciosa es tema aparte y sin importancia) y su falta de maldad.






Al final, todo esto me ha hecho pensar que algo pasa con Vigalondo, y refuerza mi percepción del triunfo perpetuo del mediocre. Ahora los tibios de El País, uniéndose a la desconcertante "marea imbécil" que domina este ídem, le han vetado. Pero a mí me da la impresión de que este creador ha sido siempre algo ignorado por los medios de comunicación o, en cualquier caso, no ha recibido la atención que merece. No es un rollo conspiranoico, a tanto no llego, pero no puedo evitar extrañarme ante la poca repercusión mediática que respalda a este hombre. Me considero una mujer informada, soy tremendamente curiosa y trato de estar siempre al día de todo. Pues bien, del estreno de los Cronocrímenes ni me enteré. Vi alguna noticia cuando la peli aún no se había estrenado, eso sí. Pero ni estoy segura de que la peli llegara a mi ciudad. De la peli que tiene ahora pendiente de estreno, Extraterrestre, tuve la primera noticia hace pocos días buscando yo misma la información. Igual es que yo estoy en la parra, que también puede ser. Pero  estamos hablando de un tipo con talento de verdad, ese que ya muchos no reconocen por lo poco que se ve... ¿Qué está pasando? Da la impresión de que el sistema, una vez más, castiga a los mejores mientras da la razón a los mediocres. Es la dictadura del cutre, el triunfo del ceporro.


En este mundo de bobos y aplaude-bobos, una cada día se siente más extraterrestre. Lo cotidiano es lo marciano y todo es ciencia-ficción. Como dice la canción: "ciencia ficción, ciencia bofetón"...




4 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy cotigo valki. Hasta la Polla estoy de tener que moderar la verdad para que no parezca tan impactante. Me parece cansino tener que pensar en como camuflar la verdad para no hacer mucho daño en lugar de pensar en el fondo de la cuestión, si estamos de acuerdo en el hecho o no. Que más dará el cómo. No será lo realmente importante el Qué?

En fin, es el mundo que nos ha tocado vivir, mesura y mediocridad.

Fdo:
Armindel

Anónimo dijo...

"Hasta la Polla estoy de tener que moderar la verdad para que no parezca tan impactante."

"En fin, es el mundo que nos ha tocado vivir, mesura y mediocridad. "

Y muchas prepotencia...

Fdo:

Uno que pasaba

Diego dijo...

Pan y circo.

Pero cuidado, que eso de aplaudir y ser aplaudidos es algo típico del hombre, incluso cuando vive fuera del sistema, sea cual sea que le rodea. El hombre tiene la necesidad de aplaudir generar y degenerar cuanta cosa le rodea de acuerdo a su punto de vista.

Eso es el circo. Y con eso saca para el pan.

Carles Valls dijo...

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