domingo, febrero 05, 2012

Nana de la niña serpiente



El árbol permanece, niña, canta, canta, no mires aún hacia arriba.
El árbol permanece. No busques abrigo entre sus ramas.
El árbol se estremece, niña. Raspa, raspa.
Penetra la corteza, refúgiate en su alma.


Ardillas. Suben, bajan. Eso no es para ti. Tú anida y aguarda.
El árbol permanece. Lo alimentas, él te ama.
Lames sus costras, él te guarda. Todo bien. El árbol no morirá hasta mañana.

El árbol al que trepes cuando seas enorme y lozana, niña
Es infinito y pequeño como una rama
Tú eres él, él es más tú que tu cuerpo de tela de araña,
Recuérdalo mientras te arranca las viejas escamas.

Oh, te elevas, dragona, inmensa como una plaga
Preñada de tierra y musgo
Henchida, giganta,
Oh, ser tú. Tantas veces y hoy de nuevo.

Es duro empezar otra vez la subida cuando
Ya conquistamos las alturas hace tiempo
Todo fue nuestro, ¿recuerdas?
Pero si no hubiéramos olvidado
No tendríamos una vez más el placer del ascenso

Qué musitas, pequeña, ¿te cantas?
Oh, siempre te acompaña la nana, por muy grande y feroz que seas
Siempre serás niña. ¡Oh, madre! ¡Oh, anciana!