martes, mayo 13, 2008

Amor Intraterrestre

Si tuviera que comparar el amor con una mina diría que:


En el primer nivel respiramos sin dificultad.

En el segundo siempre escogemos bifurcaciones diferentes y nos condenamos a vagar por un sinfín de galerías laberínticas sin hallarnos jamás uno al otro.

En el tercero comienza a faltarnos el aire.

En el cuarto muere el pajarillo en su fría jaula, clara señal de peligro inminente. Elige: ¿asfixia o explosión?

Del quinto y el sexto desconoces su existencia.

En el séptimo es donde aguarda la preciosa veta, ofreciendo su tesoro a aquél que posea pericia y coraje suficientes para tomarlo. El objeto último de mi codicia...
¿Y de qué se trata?
Los más deslumbrantes diamantes venenosos, si es que tal cosa pudiera existir...





4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues claro que pueden existir los diamantes venenosos... Creo que todo depende de quién los chupe o se los trague. Así como algunos son más sensibles a determinados tipos de setas. Pero que quede claro: diamantes, y no di-amantes.

Me has hecho recordar a los diamantes amarillos (quizás por el color de tus letras) de Lorca, que aparecen en este poema:

ENCUENTRO

Flor de sol.
Flor de río.

Yo
¿Eras tú? Tienes el pecho
iluminado y no te he visto.

Ella
¡Cuántas veces te han rozado
las cintas de mi vestido!

Yo
Sin abrir, oigo en tu garganta
las blancas voces de mis hijos.

Ella
Tus hijos flotan en mis ojos
como diamantes amarillos.

Yo
¿Eras tú? ¿Por dónde arrastrabas
esas trenzas sin fin, amor mío?

Ella
En la luna. ¿Te ríes? Entonces,
alrededor de la flor del narciso.

Yo
En mi pecho se agita sonámbula
una sierpe de besos antiguos.

Ella
Los instantes abiertos clavaban
sus raíces sobre mis suspiros.

Yo
Enlazados por la misma brisa
frente a frente ¡no nos conocimos!

Ella
El ramaje se espesa, vete pronto.
¡Ninguno de los dos hemos nacido!

Flor de sol.
Flor de río.


Una maravilla este encuentro, y esos hijos de ella que flotan en los ojos de él como diamantes amarillos.

Buen fin de semana.

Anónimo dijo...

Bueno, tenías ganas de decirlo y ya los has dicho, pero.... A Lorca no lo utilices como recurso, ya que parece que lo...

Walkirja dijo...

Precioso poema que desconocía hasta hoy, gracias por descubrírmelo. Nunca he sido muy lorquiana yo, no sé por qué...
Es imposible que utilice a Lorca como recurso porque no soy gran conocedora de su obra. Si por utilizar la misma palabra que él en un verso lo estoy utilizando... ¡¡entonces todos los poetas nos usamos como recurso unoa a otros!! Qué disparate...

Anónimo dijo...

Nada, mujer, no hay que ser lorquiano para encontrar diamantes amarillos en un poema, y ni siquiera hay que leer a Lorca para sorprender en la propia escritura brotes lorquianos. Es lo que tiene el genio, que escribe aquello que cualquier otro llegará a escribir en el futuro.

Y ese segundo mensaje de anónimo no es mío, que soy anónimo también, pero que me llamo Ramón Machón, para servir a ustedes.